Qué es la disciplina positiva en niños

Castigarlos duramente no mola nada, papás, pero ser demasiado permisivos puede no traer resultados positivos. ¿Un término medio para educar a vuestros hijos? ¡La disciplina positiva! ¿Qué es la disciplina positiva en niños y cómo aplicarla con los peques? En este artículo te contamos todos los secretos:

¿Qué es la disciplina positiva?

¿Sabes qué es lo mejor de la disciplina positiva? Que se basa en el respeto mutuo y la colaboración y tiene en cuenta las necesidades de toda la familia, es decir, las de los papás y las de los niños. Para aplicarla solo necesitas tres ingredientes estrella: empatía, entendimiento y amor. Aquí no hay lugar para culpables, luchas de poder, castigos, premios, control excesivo o permisividad, pero sí para las soluciones, el diálogo, la comprensión, el aprendizaje y la consideración.

Cómo aplicar la disciplina positiva en niños

¿Quieres educar a tu hijo o hija con la disciplina positiva? Hazte con los elementos clave que necesitas para ponerla a punto y disfrutar de su eficacia también a largo plazo:

  • Respeto y firmeza: para esta misión necesitaréis una buena combinación de respeto y firmeza. Se trata de ser amables y agradables, pero también firmes y estimulantes.
  • Habilidades para la vida: la idea es enseñarle a vuestro peque a solucionar sus problemas, colaborar, respetar, preocuparse por los demás… en definitiva, todas esas habilidades que necesitará a lo largo de su vida. ¿Y los errores? En ellos vemos una oportunidad de aprendizaje, buscándole siempre soluciones, sin castigar.
  • Apoyo y confianza: desarrollad la autonomía y personalidad del peque y ayudadle a potenciar sus capacidades, estando a su lado.
  • Conexión: el sentimiento de pertenencia que se crea es fuerte y los niños se sienten significativos e importantes.

Educa a tus hijos a través de la disciplina positiva: técnicas de disciplina positiva

Igual ya tienes interiorizados los conceptos de la disciplina positiva y aplicarla no te supondrá un gran esfuerzo, pero para muchas personas no resulta fácil cambiar el chip y empezar a aplicar sus pautas de forma natural. Si es tu caso, ¡no te preocupes! Hay toda una serie de técnicas para la disciplina positiva en niños que puedes empezar a aplicar.

El peque siempre es parte de la solución

A priori, puede parecer que los castigos dan resultado a corto plazo, pero, si te paras a pensarlo, a largo plazo, ¿qué ha aprendido? ¿No será mejor enseñarle a encontrar soluciones? Hacer que se sienta humillado es incitarlo a defenderse, quizás es más factible que piense en cómo solucionar la situación la próxima vez. Y si él colabora en ella, ¡mejor que mejor! Le ayudará a ganar confianza y a desarrollar su autoestima.

¡Adiós, sermones, hola, supervisión!

¡Olvídate de los sermones! A ti no te gustan, a él no le gustan y a la larga no son lo que más ayuda. Conviértete en la supervisora top que hace seguimiento con firmeza y generosidad e influencia de forma positiva. Ante un conflicto de intereses, escúchalo, haced brainstorming juntos con las posibles soluciones, escoged la que más os convenza a ambos y llegad a un acuerdo especificando una fecha o un momento límite para cumplirlo.

Bienvenida rutina

¿Y si lo que hay que hacer lo dice la hora y no papá? Las rutinas pueden ayudarte a evitar confrontaciones y luchas de poder por lo que hay que hacer en el día a día. La hora del baño, la de dormir, levantarse, comer, es la que es. No lo dice papá, lo dice el reloj. Con ellas ganan seguridad, se consigue un ambiente tranquilo y tu hijo o hija aprende a ser responsable.

En la R está la solución

Lo positivo de cometer errores es que podemos aprender de ellos y hasta encontrarles soluciones. Gracias a ellos conseguimos desarrollar nuevas destrezas, ser responsables de nuestros actos y hasta valorar más la ayuda de los demás. ¿Cuál es el protocolo ante los errores en la disciplina positiva? Aplicamos el mix de la R de recuperación:

  • Reconocemos el error, sin culpa, pero con responsabilidad.
  • Nos reconciliamos con aquellos a los que hemos hecho daño u ofendido.
  • Resolvemos los problemas trabajando en conjunto para encontrarle solución.

Emociones, ¡tenemos que hablar!

Muchas veces tu hijo no piensa ni reflexiona sobre las cosas de la misma forma que tú. Es un niño y le corresponde pensar como tal. Pero, ¿sabes qué es lo que sí puedes hacer? Ponerte en su lugar e intentar averiguar por qué se comporta como lo hace. A veces, los niños quieren llamar la atención porque se sienten desatendidos o se portan mal por venganza. Habla con él de sus emociones y ponedles nombres a sus sentimientos. Será un aspecto muy positivo en vuestra convivencia y en su desarrollo para el día a día.

¡Déjame decidir, mami!

Aprender a ser responsable también significa saber tomar sus propias decisiones y, la verdad, ellos se sienten súper mayores cuando lo hacen y los padres aliviados al dejarles elegir entre las alternativas más apropiadas. La clave está en las dos opciones. ¿Prefieres irte a dormir ahora o en 5 minutos? ¿Prefieres ponerte la camiseta azul o la roja? Cuando un niño o una niña decide, se muestra más dispuesto a cumplir lo que él mismo ha contribuido a establecer. Y, si él ayuda a elegir las consecuencias para una determinada conducta, también estará más dispuesto a cumplirlas en caso de que la situación se produzca.

El mejor premio son los elogios

Siguiendo las pautas de la disciplina positiva, cuando tu peque haga algo positivo, la mejor forma de compensarlo es elogiarlo, felicitándolo por los resultados y reconociendo sus logros. No se trata de dar premios, sino de reforzar esas conductas tan guays que ha tenido para animarlo a que se repitan.

¿Y tú? ¿Qué técnicas de disciplina positiva aplicas con tus hijos? ¡Compártelas con nosotros en redes sociales con los hashtags #YoSoyLaMadreQue y #YoSoyElPadreQue!!